Una playa artificial, creada a las orillas de un rio en la localidad húngara de Mindzentas, fue robada por ladrones de un país vecino. Cabañas de madera, negocios, sombrillas y hasta decenas de toneladas de arena fueron su insólito botín.
Los administradores del complejo turístico tardaron en darse cuenta del hecho debido al parón invernal. “Es increíble. Nunca me hubiera imaginado que era posible robar una playa entera. Había sido acondicionada y tapada para afrontar el invierno y esta semana descubrimos que había desaparecido”, explicó Etelka Repas.
Según las investigaciones “todo lo robado habría sido transportado a un país limítrofe, aunque al no haber pasado por ningún control, es muy difícil seguirle el rastro”.
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