En 1983 un joven estadounidense de turismo en Australia tuvo la idea de llevarse como recuerdo de su estancia un boomerang de un museo de Queensland.

Ahora, 25 años después, parece que a esa persona le ha entrado un ataque de remordimientos porque acaba de devolver, vía postal, el boomerang robado.
“Me lo llevé en 1983 cuando era más joven y más estúpido. Me equivoqué. Lo siento y lo devuelvo”, dice la carta que el arrepentido turista envió al alcalde de la ciudad. Peter también envió un cheque, aunque no se sabe la cantidad con la que compensa por su robo. El boomerang era usado por los aborígenes australianos para cazar.
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